Baeza, 23 de enero de 2019
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Historia
 
 Historia
 
 
LA CIUDAD DE BAEZA
 
La ciudad se encuentra enclavada en el centro geográfico de la provincia de Jaén, en un  lugar dominante de la Comarca de La Loma. Este promontorio natural, por encima de los 750 m., domina el valle del Guadalquivir, que discurre a corta distancia, y la riqueza de sus tierras, ha posibilitado la ocupación humana desde tiempos prehistóricos.
 
Su actividad económica principal es la agrícola ligada al cultivo del olivo, así como a su industria oleícola, si bien el turismo monumental ha desarrollado la actividad de hostelería.
 
PREHISTORIA
 
Se puede hablar de una "prehistoria" relevante en cuanto a Baeza por los muchos yacimientos arqueológicos que hay catalogados. Aunque hasta la Edad del Cobre, a mediados del III Milenio, no aparecen según los muestreos ciertos grupos humanos de entidad significativa, es cierto que del V Milenio a.C. hay datos de existencia en la zona de grupos epipaleolíticos en lo que respecta a sus hábitos de vida, caracterizados por una supervivencia de cazadores y recolectores. Mil años después acudirán comunidades de más al sur, concretamente de las cuevas y abrigos de Sierra Mágina; se trata de grupos que traen consigo formas neolíticas basadas en la actividad agraria y en ciertos avances técnicos como el pulimento de la piedra y la cerámica. Todo ello ha sido documentado en yacimientos como el de Los Horneros, Los Morales y Toya. Como decíamos, en la Edad del Cobre aparecen poblados de cabañas, algunos amurallados, sobre todo en las vegas del Guadalimar y del Guadalquivir, donde las tierras eran más fértiles. Se trata ya de una economía ciertamente diversificada: agricultura, aprovechamientos forestales, ganadería, pesca y caza, con utensilios y herramientas de muchos tipos.
En la Edad del Bronce aparecen nuevos poblados localizados a más distancia de los cursos fluviales; las actividades siguen siendo prácticamente las mismas y a través de los ajuares funerarios se percibe cierta estratificación social.
 
En el Cerro del Alcázar, al sur de la ciudad, existió uno de estos poblados durante al menos trescientos años, amurallado y con cabañas intramuros bajo las cuales se llevaban a cabo enterramientos. Se cree que en dicho cerro se ubicó un poblado íbero a partir del siglo IV a.C. 
                
LA EDAD ANTIGUA
 
En las distintas fuentes clásicas, ya sean escritas o epigráficas, nos encontramos mencionada a la Vivatia o Biatia romana, cuya relación con dicha cultura se remonta a la época del Imperio, allá por el siglo l a.C. Fue adscrita primero a la Hispania Citerior, pagando tributos pero con leyes propias. En el siglo l de nuestra se incluyó en el Conventus Cartaginensis (Provincia Tarraconense) cuya administración y economía estaban regidas por Cartago Nova y la vecina ciudad de Cástulo. Décadas más tarde Vespasiano le otorgaría la categoría de Municipio Flavio, lo que le confería superior rango administrativo sobre las "villae" de la comarca. Es una época en la que Vivatia juega un papel fundamental en las vías de comunicación que dan paso a la plata que iba de las minas de Sierra Morena hacia la costa oriental de la península.
 
También se verá afectado el territorio con las oleadas de invasiones bárbaras, en el siglo V, aunque una oligarquía hispano-romana mantendrá su pujanza en la comarca hasta que en el siglo VI la presencia y autoridad visigoda se muestre con más fuerza. La aristocracia goda se funde con la hispanorromana y se hacen con todos los resortes del poder; el campesinado esta compuesto en su mayoría por hispanorromanos, la clase social más numerosa, con propietarios libres de tierra, colonos y esclavos, e incluso era ya incipiente un grupo judío dedicado a la empresa y el comercio.
 
LA EDAD MEDIA
 
Vuelven los cambios con la llegada de los musulmanes, a la que llamaron Bayyasa, en el siglo VIII. El territorio se redistribuye entre hispano-godos, las tribus árabes y los Omeyas; y la iglesia, aunque con cierta permisividad, pierde poder económico. Los muladíes (convertidos al Islam) y los mozárabes (cristianos que permanecen en Al-Andalus) conformaron estructuras sociales no muy distintas a las existentes. Tras periodos diversos periodos de crisis que conducen a la caída del Califato, se llega la época de los reinos de Taifas durante la cual Bayyasa será sometida por unos y otros. Se suceden el poder almorávide y el almohade, este último destruido casi por completo en las Navas de Tolosa en 1212, frente a las tropas cristianas comandadas por el castellano Alfonso VIII. En unas segundas taifas, Bayyasa se erige capital de un efímero reino que comprendía una amplia zona de Jaén y Córdoba. Su "emir" Allâh-al-Bayyâsi fue vasallo de Fernando III, apoyándole en campañas contra otros emires árabes. Este emir murió asesinado a traición en Almodóvar del Río y el 30 de noviembre de 1227 Fernando III el Santo, conquistó Baeza.
 
LA EDAD MODERNA
 
El rey dota a Baeça del Fuero Conquense, con la pretensión de atraer a población de territorio cristiano del norte. Enrique II hace grandes donaciones a sus seguidores en la región y así la oligarquía consolidó su poder. Es la época en la que dos poderosas familias, los Benavides y los Carvajales se enfrentan entre sí en lo que casi se puede denominar "guerra civil baezana", cuyo fin estuvo determinado por la actuación decisiva de Isabel la
Católica, que mandó demoler el Alcázar de la ciudad, sito en el cerro homónimo. La economía se hace fuerte por la gran cantidad de producción cerealística, de harinas, vid y olivo, además del peso de la ganadería que proyecta una gran industria de paños y curtiduría con el consiguiente comercio de estas manufacturas. A mediados del XVI la demografía de Baeza se duplica con respecto al siglo anterior. Su riqueza agrícola, ganadera, industrial y comercial potenció una aristocracia responsable de la monumentalidad de los edificios que ayer y hoy dan el esplendor y el encanto a la ciudad. Pero durante el siglo XVIII se iba a producir una recesión económica paralela a la del resto de España y todo ello motivado por la descabellada política de los sucesores de Felipe II (Felipe III, Felipe IV, Carlos II...), sobre todo en relación al exterior, por las continuas guerras, tan gravosas para la economía y la población. Sólo decir que de tener excedentes de cereal, se hubo de pasar a la importación de grano, lo que hundió aún más la economía. Los Borbones dieron otro aire al Estado, más preocupado por el bienestar y la prosperidad. Para Baeza quizá fue ya demasiado tarde y el punto de inflexión marcado por los Austrias constituiría a la postre un muro casi insalvable. La propiedad de la tierra seguiría en un porcentaje altísimo en manos de latifundistas y de la iglesia, y apenas había tierra en manos de pequeños propietarios o arrendatarios.
 

 
LA EDAD CONTEMPORÁNEA
 
La infinidad de avatares políticos de la España del XIX, entre ellos el de la ocupación francesa, hicieron que Baeza quedará aún más diezmada demográfica y económicamente, sólo en la segunda mitad del siglo se experimentó una recuperación, pero el desarrollo en otras localidades mineras adyacentes a Sierra Morena fueron aspectos que nuevamente repercutieron negativamente en Baeza. La tensión política y social se acentúa a principios del siglo XX y el movimiento obrero da lugar al nacimiento de grupos anarcosindicalistas y socialistas. Después la dictadura de Primo de Rivera no resultó demasiado beneficiosa para la ciudad y la Reforma Agraria promulgada en 1932 por la Segunda República no estuvo acorde con las expectativas creadas. En 1936 se expropiaron muchas tierras que pasaron a manos de colectividades supervisadas por la UGT Y la CNT. En la etapa del franquismo no hubo ninguna mejora ostensible; la década de los 40 fue durísima en todos los sentidos: una política restrictiva de postguerra y las malas cosechas acentuaron la precariedad de los que han llamado "años del hambre". El "Plan Jaén" fue un fracaso en los años 50 y en los 60 el denominado desarrollismo tampoco fue algo que se dejara notar en Baeza. Por si fuera poco, en estos años la emigración hizo mella en la depauperada demografía baezana, fenómeno extendido en Andalucía.
 
La Democracia trae consigo una coyuntura económica propicia y aunque Baeza es lo que se llama una agrociudad (47 % de la población activa se dedica a tareas agrícolas), se ve algo impulsada la industria y el sector servicios. La recuperación es un hecho más cuando ingresamos en la Unión Europea y la política de subvenciones, sobre todo al campo, hacen que la calidad de vida en nuestra ciudad conozca una situación sin precedentes.
 

 

La ciudad de Baeza, fue declarada, junto a Úbeda,
 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,

el 3 de julio del 2003

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